domingo, septiembre 10, 2006

El otoño por delante

Desórdenes

Hay veces que caigo de golpe en la mañana y me magullo las rodillas. La sensación es muy parecida a la que siente la mayoría de personas en mitad del examen práctico de conducir: uno tiene que tomar conciencia de sus piernas, ojos, manos y corazón, y acompasarlos mientras observa a un desconocido en el espejo retrovisor. No sé explicarlo con más acierto y no sé cuándo me va a asaltar esta sensación. Lo hace, y ahí está llamándome, engatusándome, lamiéndome para que en pocos minutos acabe ensimismado en una especie de desorden psicótico, de neura estúpida que hiela y paraliza.
Pero no se alarmen –si empezaban a hacerlo-. La experiencia me ha enseñado a salir airoso en estos días de desorientación y, en contadas ocasiones, ansiedad. Existen algunas actividades que bien practicadas tienen un inmediato efecto balsámico: comprobar que mi listín telefónico sigue actualizado; leer muy, muy despacio la sentencia que Urdaci leyó muy, muy rápido; escribir artículos parecidos a éste; salir a buscar casa durante un par de horas; o manufacturar un calendario y anotar los compromisos y citas ineludibles.
Ahora, en septiembre, el que mejor resultado me suele dar es este último procedimiento. No dudo en anotar, como si de una agenda o diario íntimo se tratara, todas aquellas actividades de interés que he ido recabando de este o aquel medio, y las dispongo en un riguroso orden de prioridad. Así, créanme, consigo dar a los músculos faciales algo de ligereza y a la carótida menos torrente y más riego por goteo.

Agenda cultural

Estas fechas vienen bien para los menesteres de los que hablamos. A pesar de que la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo (ALBIAC) toca ya a su fin y no tardarán en publicar sus cifras, esta época es propensa a la agenda cultural. Me explico. Apenas uno pegue un resbalón en cualquier periódico, podrá ver publicadas las propuestas culturales que este otoño nos ofertarán las concejalías, delegaciones, asociaciones, bares de copas, productoras, fundaciones, empresas privadas y locos encantadores.
De repente, mirando las agendas, asistimos al desvanecimiento del colorín y chancleteo de la oferta veraniega, para dejar paso a la solemnidad de la manga larga y el calefactor. Los recitales poéticos, las proyecciones cinematográficas, las conferencias más sesudas, los talleres literarios, las grandes exposiciones, los conciertos de cámara, los cursos formativos y los cócteles de la cultura almeriense tornan a la par que la hoja caduca. Algunos de los eventos vuelven a ser minoritarios pero distinguidos; el Teatro Cervantes muestra pequeñas señales espasmódicas de lo que tendrá que acabar siendo; las sillas se alinean frente a la tarima y el atril; y cada noche, antes de acostarnos, pedimos veladas frías para desempolvar las bufandas que tan elegantes nos quedan.

Lo que nos espera

Haciendo repaso a lo que pudimos disfrutar durante la temporada anterior, me encuentro con una serie de actividades de las que espero noticias con prontitud. Algunas de ellas son viejas conocidas en el panorama cultural almeriense y otras, con cierto mimo y esmero, no tardarán en acomodarse a la fría noche en el bosque. Ellas serán las encargadas de que la humedad no hiera nuestras rodillas y la carretera disponga de claridad. Me refiero al Cine Club Universitario –ojalá no demore su inicio tanto como la temporada anterior-; los Banderines Poéticos –con apenas tres números ya son una referencia en lo recitales de Almería-; los encuentros con directores de la Fundación Unicaja –espero que la participación de los directores de cine en los Institutos de secundaria se vea incrementada-; las actividades organizadas por el Centro Andaluz de las Letras –me consta que en la provincia ya se están pergeñando algunos talleres de escritura creativa-; las propuestas que se hacen carne a través del Instituto Andaluz de la Juventud; y el ímpetu con el que ha irrumpido un Museo Arqueológico cuyo ramaje promete ser fuerte y denso.
Sobra decir que a este panorama cultural le faltan actividades, bien porque he tropezado en el olvido, bien porque no tengo conocimiento de su existencia. Aunque, a decir verdad, me temo que no son muchas más las propuestas con capacidad pulmonar suficiente para atravesar el otoño. En cualquier caso, uno llega a esta época del año con las manos extendidas y los ojos como platos, dispuesto a quedar donde siempre con los mismos, con la certeza de que más de una tarde-noche acabará eternizada en el blog de cualquiera de los que allí estuvimos y no abandonamos a tiempo.

Juan Manuel Gil

10 comentarios:

Paul Viejo dijo...

También es el tiempo, usted lo sabe, de –entre tanta cosa– buscar la aguja en el pajar, descubrir que no es oro todo lo que reluce, evitar le den a uno gato por liebre, aprender que no por mucho madrugar amanece más temprano aquí que en otro sitio y evitar la sarta de tópicos y refranes, de libros muchos y malos pero nuevos, y de reentrés no siempre deseadas.
Que –creemos– todos venimos con las pilas cargadas al otoño, pero pinchamos enseguida, quizá abrumados porque ya hay que ir preparando los regalos de navidad.

[Un post-it en la nevera]
Citas pendientes:
(expo) la de García Alix en el Reina Sofía.
(lib.) La vida ausente de Ángel Zapata, para evitar contagiarme del realismo.
(actos) esas Noches blancas europeas que tan intrigado me tienen (porque siempre me da la impresiónd e que quieran hacer de Madriz un San Petersburgo, y oiga...). www.esmadrid.com/lanocheenblanco/jsp/index.jsp

No faltaré a ninguna cita, lo prometo. Pero esta noche, yo también, me quedo en casa.

raúl q dijo...

Creo que falta en tu enumeración una de las cosas que llevan más años y de las pocas que he podido disfrutar en algún paréntesis de mi exilio: el Aula de poesía que con tan buen criterio (la mayoría de las veces) dirigen José Andújar, López Bretones y Ramón Crespo.

Luna M. dijo...

y el gaviero vuelve en otoño!!

Luna M. dijo...

y el gaviero vuelve en otoño!!

EL DE LA RUA dijo...

Y no se olviden de EL COLOQUIO DE LOS PERROS, que promete novedades para el otoño.

Juan Manuel Gil dijo...

1. amigo paul, taladro tu post-it a mi refrigerador. quizá, haciendo lo que tú, nos tomemos el quinto café de la mañana. añado a mi lista de eventos otoñales nuestro encuentro.

2. raúl, tienes razón, el aula de poesía es una de las constantes de la programación cultural. por lo que sé, vendrá el amigo pérez azaustre. recomendable cien por cien.

3. amiga luna, el gaviero nunca se va.

4. bienvenido a esta piscina, eldelarua. me alegra saber que el coloquio de los perros prepara novedades para este otoño. buena suerte. esta es vuestra casa para pasar toda la información a los nadadores.

beren dijo...

Acordémonos de cuando en Almería lo más que había de oferta poética eran unos cuantos recitales en el Ateneo, de cuyos nombres es (sin ánimo de ofender) mejor no acordarse. Poco, pero algo hay.

Juan Manuel Gil dijo...

amigo beren, y eso hace que me sienta algo más feliz en otoño. espero que la oferta vaya creciendo cada vez más y se vaya desligando de la subvención. creo que sería lo ideal. este tema daría para tres o cuatro artículos más.

Luna M. dijo...

Jeje, gracias Juanmeitor, ya tengo ganas de verle, me tendra que contar la nueva temporada de Cuarto Milenio, por dios!!!!

raúl q dijo...

en el ateneo fue precisamente donde di mi primera lectura.claro que lo que escribía yo por entonces era un poco bochornoso (hablo de 1996 ó 1997).Aún así, si no llega a ser por Ana Mº Romero yo no debuto en Almería hasta siete años después.