miércoles, noviembre 07, 2012

Hipstamatic - La fiesta salvaje


Hoy se inaugura lo que llevas esperando todo el año. Para ser más exacto, la Feria del libro, del disco y del cómic. Todo bien agitado y mezclado en la Plaza Vieja de nuestra ciudad. La verdad es que no me disgusta que libros, cómics y discos sean secuaces de una misma historia. Es más, me encanta la idea y habría agradecido la necesaria incorporación del vino a esta gran fiesta. Lo digo en serio. Feria del libro, del disco, del cómic y del vino. No. Espera. Feria del libro, del disco, del cómic, del vino y del caballo. Mejor aún: Feria del libro, del disco, del cómic, del vino, del caballo y exponovias. No me digan que no. Íbamos a petar el panorama. Seguro que la plaza reventaba en bullicio y el ochenta y cuatro por ciento de los almerienses viviríamos los cinco días más felices de nuestra vida. Pero bueno, ahora mismo es lo que es, tenemos lo que tenemos, se trata de lo que se trata, hablamos de lo que hablamos y nos centramos en la Feria del libro, del disco y del cómic, que, como fiesta que es, puede acabar en una celebración tremendamente salvaje. ¿Qué no me crees? Eso ya ha ocurrido, hombre de dios. Cuando Luis Alberto de Cuenca, Loquillo, Sergi Arola, Soledad Puértolas, Javier Reverte, Manuel Rivas, Maite Dono, Félix Romeo, Harkaitz Cano, Estíbaliz Espinosa, Juan Bonilla, Antonio Orejudo, Juan Madrid y muchísimos más se paseaban por La Rambla de nuestra ciudad a finales de mayo y principios de junio. Se hablaba de cine, de música, de moda, de cocina, de literatura, de cómic y de graffiti. Aquella cosa rara –nostalgia pura- se llamaba Lilec. Festival del libro y la lectura. Y algún día, cuando todos seamos un poco más viejunos, haremos otra fiesta –también tremendamente salvaje- para decirles a los más jóvenes del lugar que Lilec fue la repanocha, y así aprovechar y hacer entrega de una genuina espada láser a sus inventores: Ana y Pedro. Al menos yo lo creo así. Ahora le toca tirar los dados a la nueva versión de nuestra Feria del Libro. Ya sabéis, libros, discos y cómics. Y le deseo toda la suerte del mundo. Corren tiempos muy difíciles para aquellas cosas que merecen la pena, así que no estaría de más que nos pasáramos por la Plaza Vieja a manosear algunos libros y escuchar música en directo. Y si llueve, pues mejor. De hecho, mira tú por dónde, se me acaba de ocurrir: ¿qué te parece si quedamos?